El barrio de María Jiménez de la capital tinerfeña está enclavado en el litoral sur de Anaga y se ha desarrollado en torno a la desembocadura del barranco del Bufadero, lugar donde en 1464, españoles y guanches establecen un acuerdo amistoso por medio de una especie de tratado llamado “Paces del Bufadero”, origen de nuestra historia.
El barrio lleva el nombre de María Jiménez como recuerdo de una señora que regentó la primera “venta” (tienda) en la entrada de lo que posteriormente se convirtió en barrio de Santa Cruz de Tenerife. Todos los lugareños acudían a comprar y a beber en “casa de María Jiménez”.
Como en casi todos los barrios costeros de la zona, sus habitantes sobrevivian gracias a la pesca. Hoy en día el abanico de profesiones y profesionales es totalmente distinto.
En cuanto a restauración, María Jiménez se caracteriza por una excelente oferta de restaurantes y casas de comidas que ofrecen a los visitantes una amplia oferta, sobre todo de cocina tradicional canaria.
También podemos observar, que muchos habitantes de la zona alta, los Valles, conservar sus huertas de subsistencia y consumo propio y se han preservado las zonas de cultivo que se benefician de la “charca” que recoge el agua que desciende por los barrancos de la zona.
Son de gran belleza los senderos que llegan a los Valles y María Jiménez desde las cumbres del macizo de Anaga, a lo largo de los cuales se pueden contemplar bellos ejemplares de flora autóctona.
Por último destacar que las fiestas patronales de este barrio se celebran en el mes de junio en honor de San Juan.
