Uno de las grandes preocupaciones de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife es la convivencia puerto-ciudad en cada una de sus instalaciones, convivencia que procuramos atender con el criterio de que es una prioridad.
En el caso de la capital tinerfeña, esta convivencia es una necesidad que impone las condiciones naturales de la ribera, que ha obligado al puerto a ir extendiéndose por el litoral, a la par que importantes y tradicionales barrios vinculados al mismo (La Alegría, Valleseco, María Jiménez, Cueva Bermeja, San Andrés) han visto colmatada su expansión al quedar acotados entre los muelles y la accidentada orografía de la cordillera de Anaga. (Guía de Anaga, editada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife)
Las relaciones armónicas entre la actividad portuaria y estos barrios han hecho que este Ente Público, obligado a cumplir la normativa de seguridad y a atender a sus clientes, también haya procurado contribuir al bienestar de la población que reside en sus inmediaciones haciendo este entorno lo más amable posible con paseos y espacios ajardinados y manteniendo abierto el diálogo con las asociaciones vecinales.
También el centro de la ciudad termina en la zona portuaria, donde el ciudadano encuentra, no sin dificultades, el mar. Por eso, la Autoridad Portuaria ha contribuido con las corporaciones municipal e insular en el proyecto de remodelación de la Plaza de España, que penetrará hasta el muelle de enlace, donde la población encontrará en un futuro próximo una amplísima zona de ocio al borde mismo del Atlántico.
